Secretaría de seguridad de Bogotá

Paseo millonario ya es secuestro: ladrones pagarían hasta 42 años de cárcel

Paseo millonario ya es secuestro ladrones pagarían hasta 42 años de cárcel

Justicia para las víctimas: Distrito y Fiscalía se unen para que el "paseo millonario" sea juzgado como secuestro.

Colprensa/ Cortesía de familiares de Diana Ospina Paseo millonario

El caso de Diana Ospina, la mujer que desapareció durante casi 40 horas después de tomar un taxi en Chapinero, encendió las alarmas en Bogotá. Lo que empezó como una noche normal de fiesta terminó convertido en una película de terror: secuestro exprés, robo, desorientación total y una familia aferrada a la esperanza de volver a verla.

Por fortuna, Diana regresó a casa sin lesiones físicas, pero su caso dejó claro que esta modalidad criminal no da tregua… y que ahora la justicia tampoco piensa dársela a los delincuentes.

Del hurto al secuestro: así cambió la ley para castigar estos casos

Hasta hace muy poco, quienes cometían un paseo millonario enfrentaban cargos por hurto, lo que se traducía en penas que raramente pasaban de los 9 años de cárcel. Sin embargo, la Secretaría de Seguridad de Bogotá anunció un cambio clave: ahora este delito se imputará como secuestro extorsivo, una conducta que puede llevar a los responsables a pagar hasta 42 años de prisión.

Sí, 42 años.
Es decir, casi una vida entera pagando por encerrar, intimidar y despojar de su libertad a un ciudadano, así sea por minutos u horas.

Según la entidad, la medida se adoptó gracias a un trabajo conjunto entre el Distrito, la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía, buscando frenar una modalidad que se volvió costumbre en varios sectores de la ciudad.

“Retener a un ciudadano, aunque sea por segundos, ya no es hurto: es secuestro”

Desde la Secretaría explicaron que los casos como el de Diana, o como el de cualquier persona que ha sido obligada a entregar su dinero bajo amenaza mientras permanece privada de su libertad, ya no se tratarán como simples robos.

La lógica es contundente:
Si hay retención, si hay coacción, si la víctima es llevada a un sitio desconocido o no puede bajarse del vehículo mientras la despojan de sus pertenencias, eso es secuestro.

Y la ley colombiana castiga esta conducta con penas que pueden superar los 40 años, dependiendo de agravantes como uso de armas, participación de varias personas o afectación psicológica de la víctima.

Un mensaje directo a los delincuentes

La Secretaría de Seguridad aprovechó el anuncio para enviar una advertencia fuerte: quienes operan bajo esta modalidad —ya sea interceptando taxis, usando vehículos particulares o actuando en complicidad con conductores— enfrentarán procesos mucho más severos.

En otras palabras:
si se atreven a privar de la libertad a un ciudadano, por un segundo que sea, enfrentarán una pena digna de un secuestrador.

La entidad insistió además en algo que consideran fundamental: la importancia de denunciar. Sin denuncia, no hay proceso; sin proceso, no hay captura; y sin captura, no hay condena. Y en este momento la ciudad necesita cada registro para construir casos más sólidos.

El caso de Diana: alerta máxima en Chapinero y otras zonas

La historia de Diana dejó varias enseñanzas. Para empezar, el “paseo millonario clásico” —ese de ir de cajero en cajero— está mutando: ahora los criminales pueden retener a la víctima en una vivienda, quitarle documentos, hacer transacciones directas desde su celular, mover su dinero digitalmente o exigir claves.

Eso fue lo que ocurrió en su caso:
la retuvieron en una casa, la despojaron de su dinero y la aislaron sin permitirle saber dónde estaba.

Se trata de una variante más peligrosa y silenciosa, porque no deja rastro en cámaras ni en cajeros, y puede durar horas sin que las autoridades tengan pistas.

Bogotá no puede normalizarlo: más seguridad y más castigo

Tras conocerse la liberación de Diana, la Secretaría de Seguridad confirmó que las investigaciones siguen en curso y que esperan capturas en las próximas horas. También recordaron que este endurecimiento de penas es solo una parte del trabajo: vienen operativos focalizados, análisis de zonas críticas y un plan para intervenir sectores donde la delincuencia se aprovecha de la vulnerabilidad nocturna.

Lo que está claro es que el mensaje cambió radicalmente:

Antes: “paseo millonario” era hurto y daba pocos años de cárcel.
Ahora: es secuestro, y quienes lo cometan podrían pasar más de cuatro décadas tras las rejas.

Conclusión: la ciudad cambia, la ley cambia… y el delito también debe frenarse

El caso de Diana no solo terminó con un reencuentro esperanzador, también sirvió para ponerle espejo a una práctica que se había vuelto casi “tradicional” en Bogotá.

Hoy, la ciudad manda un mensaje firme:
“El paseo millonario dejó de ser chiste, dejó de ser rutina… ahora es secuestro, y se paga como tal”.