Misterio

El gigante dormido del centro: lo que esconde el edificio abandonado de Telecom

El edificio abandonado de Telecom

Durante décadas, fue una entidad poderosa, con miles de empleados y presencia en más de 900 municipios.

Google Maps, fotocomposición de Alerta Bogotá Así luce el edificio abandonado de Telecom

En Bogotá, caminar por el centro es atravesar la historia viva de Colombia. Cada calle encierra memorias y estructuras que han visto pasar décadas enteras. Entre ellas, una que aún impone desde su abandono: el edificio de la antigua Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Telecom), en la carrera 13 con calle 23.

Aunque lleva cerrado desde 2003, sigue generando curiosidad, rumores y hasta escalofríos. No es cualquier ruina: fue epicentro de las comunicaciones del país, símbolo de modernidad y ahora escenario de leyendas que reviven al caer la noche.

La historia real de Telecom: de gigante estatal a ruina fantasma

En 1947 nació Telecom, la empresa que unificó los servicios de comunicación en Colombia. Era el único operador de telefonía, telégrafos y radioenlaces en todo el país, llegando incluso a los rincones más apartados.

Durante décadas, fue una entidad poderosa, con miles de empleados y presencia en más de 900 municipios. Sin embargo, el paso del tiempo, los cambios políticos y las políticas neoliberales de los años 90 debilitaron su estructura. La competencia, la mala administración y los pasivos laborales crecientes terminaron por hundirla. En 2003, fue liquidada y su sede principal quedó cerrada, como congelada en el tiempo.

Una exploración paranormal: entre sótanos húmedos y ecos del pasado

Más de 20 años después de su cierre, el edificio aún resiste. Aunque no está abierto al público, algunos creadores de contenido han podido explorarlo. Uno de ellos fue Diego Andariego, quien registró su visita piso por piso, desde los oscuros sótanos hasta la azotea.

En el tercer sótano, se respira una humedad densa y un silencio incómodo. Allí se cuenta que un niño murió ahogado en un pozo, y desde entonces el ambiente es pesado, según quienes han bajado hasta ese nivel. Los espacios se conservan, pero hay rincones donde el olor, la oscuridad y los ruidos sin fuente clara hacen que los visitantes no se queden mucho tiempo.

Muñecos, velas y símbolos extraños: ¿rituales en pleno centro?

En los pisos superiores la historia también asusta a más de uno. Oficinas abandonadas, cubículos desmantelados, baños invadidos por palomas y muñecos con globos en lugares improbables alimentan las historias de lo paranormal. En uno de los pisos, incluso, se encontró un pentagrama con velas y tabaco, vestigios de un posible ritual.

Muchos han reportado escuchar sonidos, ver sombras o sentir presencias que no se explican. Aunque se trate de autosugestión, el hecho de recorrer un espacio así, tan cargado de historia y tan deteriorado, basta para ponerle los pelos de punta a cualquiera.

La terraza, el punto más alto y más tranquilo… ¿o no tanto?

Después de subir 13 pisos se llega a una terraza que ofrece una vista de 360 grados sobre Bogotá. Es el único lugar donde el aire se siente más limpio y el miedo se disipa. Pero no por mucho tiempo.

Justo debajo, en el piso 10, se cuenta que una persona se lanzó al vacío, un hecho que ha marcado a varios visitantes y que da sentido a las extrañas energías que algunos sienten al pasar por allí. Otros pisos, como el 12 o el 13, muestran oficinas de alta gerencia, cuartos sellados con doble puerta, baños privados y sistemas de comunicación antiguos, todos congelados desde hace más de dos décadas.

Hoy sigue en pie… y lo puede visitar (si se atreve)

El edificio Telecom sigue en pie como una cápsula del tiempo, testigo silencioso de una Colombia que cambió. Aunque no se ha demolido ni restaurado del todo, actualmente se permite el ingreso para recorridos nocturnos guiados, bajo estrictas condiciones.

Quien se adentra en sus pasillos revive el pasado de las telecomunicaciones y se topa con un lugar que parece tener vida propia. Y como dicen algunos que ya fueron: ahí adentro, uno nunca está del todo solo.