Policía Metropolitana

Bogotá en la olla: Galán revela grave fallo en seguridad

Bogotá en la olla Galán revela grave fallo en seguridad

De 9.700 a 14.200 cámaras: el salto tecnológico con el que Galán busca vigilar mejor los barrios tras el rezago del gobierno anterior.

Colprensa Seguridad en Bogotá

Bogotá no solo heredó problemas, heredó una Policía andando en rines. Así, sin anestesia, el alcalde Carlos Fernando Galán decidió contarle a la ciudad cómo recibió la seguridad cuando llegó al Palacio Liévano. Y lo que reveló no es cuento: patrullas vueltas nada, cámaras apagadas y una inversión que en 2023 se fue para otro lado.

Tenemos limitantes y hay que decirlo”, arrancó Galán, dejando claro que el problema no se creó de la noche a la mañana. Según el mandatario, el descuido del gobierno anterior dejó a la Policía Metropolitana casi que a pie y a ciegas, justo cuando la delincuencia estaba más desatada.

El dato que prende las alarmas: 7 de cada 10 patrullas no servían

La cifra es de esas que indignan. Galán aseguró que el 70 % del parque automotor de la Policía en Bogotá estaba obsoleto, es decir, carros y motos que ya no daban para más o estaban a punto de ser declarados chatarra.

Setenta por ciento… la mayoría no servía”, dijo el alcalde. ¿La razón? Según explicó, en 2023 hubo una reducción significativa de la inversión en seguridad, porque se priorizaron otros temas. El resultado: policías sin cómo patrullar y barrios con menos presencia.

Y así, por más voluntad que haya, no hay forma de perseguir a un pillo en un carro varado.

Cámaras apagadas y ciudad a medias

El problema no era solo de ruedas. Galán también reveló que recibió una ciudad mal vigilada. Cuando llegó a la Alcaldía, Bogotá tenía 9.700 cámaras conectadas al C4 de la Policía. Insuficientes para una ciudad de más de 8 millones de habitantes.

Dejaron la ciudad a medias”, reconocen desde la administración. Hoy, tras el esfuerzo de recuperación, ya van 14.200 cámaras conectadas, un salto importante, pero que deja claro lo atrasado que estaba el sistema.

Más cámaras no solucionan todo, pero sí ayudan a reaccionar más rápido, identificar delincuentes y apoyar judicializaciones.

Tocó “recuperar capacidades”

Galán fue claro en algo: no está echando el cuento para lavarse las manos, sino para explicar por qué recuperar la seguridad no es automático.

Nosotros llegamos a recuperar capacidades y eso es lo que hemos venido haciendo”, aseguró. Y para tapar el hueco, la Alcaldía ya entregó 711 vehículos nuevos entre motos y camionetas para la Policía Metropolitana.

No es el milagro completo, pero sí un primer paso para que los uniformados dejen de sufrir por transporte y vuelvan a tener presencia real en las calles.

¿Y entonces por qué la gente sigue sintiendo miedo?

Porque el daño fue grande y el tiempo no perdona. Durante años se dejó caer la infraestructura de seguridad y ahora toca reconstruirla mientras el delito sigue ahí.

Galán reconoce que la tarea no está terminada, pero insiste en que sin patrullas, sin cámaras y sin inversión, no hay estrategia que funcione.

El mensaje entre líneas

Lo que el alcalde puso sobre la mesa es incómodo, pero necesario: Bogotá recibió una seguridad debilitada, y eso explica muchas de las fallas actuales. No es excusa, pero sí contexto.

Hoy la ciudad intenta ponerse al día: más vehículos, más cámaras y más presencia. Pero como dicen en la calle, cuando lo dejan a uno sin frenos, volver a coger velocidad cuesta.

La seguridad de Bogotá no se arregla con discursos. Se arregla con inversión sostenida, equipos que funcionen y decisiones que no se pateen para después. Y según Galán, eso fue justamente lo que no pasó antes.