En entrevista con Noticiero Bogotá 104.4 FM, Nelson Enrique Salazar Amaya, taxista de 52 años, contó cómo sufrió un accidente el jueves 25 de junio de 2026, cuando el vehículo que conducía cayó al caño de Yomasa, en el sur de Bogotá. Aunque salió con vida y sin heridas de gravedad, el "amarillito" quedó en pérdida total y ahora enfrenta dificultades económicas para continuar pagando un crédito al que aún le faltaban dos años.
¿Cómo ocurrió el accidente en el caño de Yomasa?
Eran las 5:50 de la tarde del jueves 25 de junio y Salazar Amaya conducía su taxi, a baja velocidad, por una vía cercana al caño de Yomasa cuando, al tomar una curva, el vehículo terminó saliéndose de la calzada y cayó al canal. Así que, desde su punto de vista, la caída se habría originado por las condiciones del lugar.
"La verdad, bajaba a una velocidad de 10 km/h, no creo que fuera mucho. Pero me orillé mucho a la derecha y el carro me ganó. Como lo pueden ver en los videos (...), la verdad, a mi manera de pensar, fue que me di bien, pero, desafortunadamente, como hay un descaño, no hay un andén, no hay una señal, no hay nada; el andén es muy bajito. Entonces, cuando giré totalmente a la izquierda, el carro me ganó hacia el lado derecho y fue donde se fue al caño", contó.
Estado de salud del taxista
A pesar de la gravedad del accidente y de que el vehículo quedó con graves daños, Salazar logró salir con vida. Él mismo considera que se trató de una nueva oportunidad.
"Hasta el momento he estado maltratado, como dice uno, amagullado por el golpe, por el airbag y por todo, pero gracias a Dios solo estoy amagulladito y maltratado; no tengo lesiones graves (...) Es una segunda oportunidad de vida que papá Dios me está regalando para disfrutar otros días, otros años más de vida", expresó durante la entrevista.
El taxi era el sustento de la familia
Después del accidente, Nelson Salazar quedó incapacitado para trabajar. El vehículo accidentado era el único medio de sustento de su familia, integrada por cinco personas: su pareja, dos hijos, un nieto y él.
Así que, mientras espera la decisión de la aseguradora sobre el proceso correspondiente al vehículo, sus compañeros taxistas le han colaborado: "Pues gracias a todos los compañeros que verdaderamente tiene uno, como dice uno, buenos amigos. Ahí me han estado colaborando y todo. Y el tema del carro, pues estoy esperando a la aseguradora a ver qué solución me dan o qué me dicen".
¿Cuáles fueron las pérdidas económicas?
Durante la entrevista, Nelson Enrique Salazar Amaya explicó que aún no conoce el resultado de la evaluación técnica y que, por esa razón, no puede establecer con precisión las pérdidas económicas.
"La verdad, estoy esperando el dictamen de la aseguradora porque en este momento sería mentiroso decirle que el arreglo del carro vale tanto. Yo en este momento no puedo disponer de los gastos hasta que la aseguradora me diga: 'Bueno, don Nelson, tiene que acercarse; es una pérdida parcial o una pérdida total'. Entonces, en este momento estamos como en el limbo, no sabemos nada hasta el momento", manifestó.
Sin embargo, la situación que agrava el hecho es que el vehículo estaba siendo pagado mediante cuotas mensuales de $2.050.000, suma que incluía la cuota del crédito y el seguro todo riesgo exigido por la entidad financiera. Además, todavía le restaban aproximadamente dos años para terminar de pagar el crédito del taxi, es decir, alrededor de $45.000.000.
"El seguro todo riesgo toca pagarlo mensualmente (...) La entidad que saca el crédito obliga a uno a que el carrito esté asegurado. Yo nunca me imaginé este accidente", señaló.
El taxista Nelson Enrique Salazar Amaya también recordó que lleva cerca de cinco años trabajando como taxista, aunque anteriormente condujo buses de servicio público en Bogotá. Además, indicó que, en sus 52 años de vida, era la primera vez que sufría un accidente de esa magnitud.