Inseguridad en Bogotá

Cada vez más bogotanos le están metiendo blindaje a sus carros por inseguridad

Blindaje en carros por inseguridad en Bogotá

El blindaje vehicular crece en Bogotá ante la inseguridad, con más de 300 vehículos blindados al año y demanda en alza en Colombia.

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El deterioro de la seguridad en Bogotá se ha traducido en decisiones concretas de autoprotección entre ciudadanos y empresarios. Una de las medidas más visibles es el aumento del blindaje vehicular, que ha ganado terreno ante el repunte de robos, asaltos y delitos violentos registrados en el último año.

Según estimaciones del sector, la demanda de blindaje vehicular en Colombia creció cerca de 18%, impulsada por un contexto de inseguridad persistente. El fenómeno responde no solo a hechos delictivos puntuales, sino también a una percepción de riesgo consolidada entre quienes se movilizan diariamente por las principales ciudades.

Delincuencia en las calles

La Policía Nacional reporta que cerca de 1.000 personas son víctimas de robos o hurtos cada día en Colombia. Bogotá concentra una porción importante de estos delitos.

Un estudio de Fenalco, publicado en noviembre de 2024, indicó que el 46% de los comerciantes en Bogotá dice no sentirse seguro en su sector de actividad económica. Corredores comerciales —calle 13, avenida 68 y avenida Boyacá— y varios barrios tradicionales han registrado un repunte de modalidades delictivas como fleteo y hurto exprés, lo que ha reforzado la sensación de vulnerabilidad.

Autoprotección: el blindaje como alternativa preventiva

Frente a este panorama, ciudadanos y empresarios han reforzado sus medidas de seguridad, especialmente durante los desplazamientos cotidianos. El blindaje de vehículos particulares se ha convertido en una alternativa habitual para prevenir ataques armados.

La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada registra que en Bogotá se blindan más de 300 vehículos al año, cifra que mantiene una tendencia al alza. Desde el sector señalan que la mayor parte de la demanda proviene de personas con movilidad constante o que han estado expuestas a situaciones de riesgo.

En diálogo con La FM, Alan Perlman Katz, presidente de la empresa Neosecurity, explicó que el incremento en la solicitud de blindaje está directamente relacionado con la percepción de inseguridad. “Muchas personas buscan reducir su nivel de vulnerabilidad durante sus desplazamientos cotidianos, especialmente en contextos donde los delitos armados se han vuelto recurrentes”, señaló.

Estos esquemas incluyen refuerzos balísticos en vidrios, carrocería y neumáticos, diseñados para resistir proyectiles y permitir una reacción segura ante una amenaza. “El blindaje vehicular requiere evaluaciones de ingeniería y controles de calidad que garanticen la seguridad de los ocupantes y el adecuado funcionamiento del vehículo”, explicó.

Especialistas advierten que, mientras persistan los altos índices de inseguridad y la percepción de riesgo, estas soluciones seguirán siendo consideradas medidas preventivas dentro del marco legal. Coinciden en que el aumento del blindaje refleja una respuesta ciudadana a un entorno que aún no muestra señales claras de reducción y que continúa influyendo en la forma en que los colombianos protegen su integridad y su movilidad cotidiana.