En las montañas de Cundinamarca, el cuidado del oso andino suma nuevos aliados. Campesinos del municipio de Manta comenzaron a participar en una estrategia que busca proteger esta especie y, al mismo tiempo, reducir los conflictos que pueden surgir entre las actividades del campo y la fauna silvestre.
La iniciativa reúne a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Secretaría de Bienestar Verde del departamento y las Juntas de Acción Comunal (JAC) de las veredas Palmar Arriba, Manta Grande Arriba y Quimbita.
Las organizaciones comunitarias firmaron acuerdos de conservación que establecen compromisos para fortalecer el cuidado del entorno y promover prácticas productivas sostenibles.

¿Cómo ayudarán los campesinos de Manta a proteger al oso andino?
El objetivo de estos acuerdos es impulsar acciones que permitan desarrollar las actividades productivas de las fincas y, a la vez, disminuir las interacciones negativas con la fauna silvestre.
Para avanzar en ese propósito, las comunidades recibieron diferentes materiales e insumos destinados a mejorar sus sistemas productivos y favorecer la protección de los ecosistemas.
Entre las acciones contempladas están la renovación de praderas, preparación de bioinsumos, instalación de bebederos, aislamiento de áreas y construcción de corrales.
También fueron entregados elementos para instalar cercas de protección y material vegetal que será utilizado en el establecimiento de sistemas agroforestales y en la restauración de zonas degradadas.
De esta manera, los acuerdos buscan que las labores habituales de las familias campesinas puedan desarrollarse bajo prácticas más sostenibles y con medidas que ayuden a prevenir situaciones de conflicto con los animales silvestres.
La subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, Nidia Clemencia Riaño Rincón, resaltó el papel que cumplen las comunidades en este proceso.
“La conservación del oso andino requiere del compromiso de las comunidades que habitan el territorio. Con estos acuerdos fortalecemos la participación y el conocimiento ambiental, mientras entregamos herramientas para impulsar prácticas productivas sostenibles que ayuden a prevenir conflictos con la fauna silvestre”, afirmó.
¿Qué hicieron en Manta para cuidar al oso de anteojos?
La estrategia también incluyó espacios de formación para que los habitantes conozcan mejor la importancia de los ecosistemas y las especies que hacen parte de ellos.
En los talleres participaron más de 104 habitantes de Palmar Arriba, Manta Grande Arriba y Quimbita. Las jornadas contaron con la presencia de niños, jóvenes, docentes y comunidad en general.
Durante estos encuentros se trataron temas relacionados con ecología, biodiversidad, dinámicas productivas y prevención de conflictos entre las comunidades y la fauna silvestre.
El proceso busca fortalecer la participación de las comunidades en las decisiones relacionadas con el territorio y aumentar el conocimiento sobre la importancia ecológica del oso andino.
Los acuerdos hacen parte de un convenio firmado en noviembre de 2024, que contempla una inversión total de 460 millones de pesos.
Del presupuesto, se asignaron aproximadamente 110 millones de pesos para cada una de las Juntas de Acción Comunal que participan en esta estrategia.
En total, las acciones benefician a 29 predios ubicados en las zonas intervenidas de Manta.
Los recursos están destinados a facilitar la puesta en marcha de prácticas sostenibles, la restauración de áreas y las medidas necesarias para disminuir las interacciones negativas entre las actividades productivas y la fauna.
Manta apuesta por una convivencia con la fauna silvestre
El trabajo desarrollado en este municipio busca demostrar que la conservación de la biodiversidad también puede avanzar con la participación directa de las comunidades campesinas.
La CAR, la Gobernación de Cundinamarca y las Juntas de Acción Comunal trabajan así en una estrategia que combina conservación, educación ambiental y producción sostenible.
La apuesta es que los habitantes de las veredas cuenten con herramientas para proteger sus fincas sin dejar de lado el cuidado de los ecosistemas y de especies como el oso andino.
Con los acuerdos de conservación, las comunidades de Manta se convierten en protagonistas de una tarea que busca proteger el territorio y mejorar la convivencia entre las actividades del campo y la fauna silvestre.