Una decisión de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) le puso freno a una problemática que, según habitantes de Villeta, llevaba tiempo afectando su tranquilidad.
La autoridad ambiental ordenó el cierre inmediato de dos galpones que operaban a gran escala, luego de detectar presuntas afectaciones sobre la quebrada Maní y situaciones que encendieron las alertas por posibles impactos ambientales.
La medida fue recibida con alivio por parte de la comunidad, que venía manifestando preocupación por fuertes olores, presencia de aves carroñeras y posibles afectaciones sanitarias en el sector. Para muchos vecinos, la decisión representa una respuesta a denuncias que durante meses pedían atención urgente.
Durante labores de inspección, seguimiento y control, técnicos de la dirección regional Gualivá evidenciaron irregularidades que llevaron a tomar acciones inmediatas. Entre los hallazgos reportados está la afectación a la fuente hídrica y la existencia de una vivienda construida dentro de la ronda de protección de la quebrada.
Ronald Prieto, director regional Gualivá, señaló que la empresa deberá implementar medidas para reducir impactos por olores ofensivos, bajo supervisión de la autoridad ambiental.
¿Qué sanciones pueden enfrentar los galpones cerrados por la CAR?
Con la suspensión inmediata de actividades, el caso entra ahora en una etapa de seguimiento y posibles actuaciones administrativas. La empresa deberá responder por los requerimientos hechos por la autoridad ambiental y demostrar cumplimiento de las medidas correctivas exigidas.
Dependiendo de lo que determinen las investigaciones y visitas técnicas, podrían derivarse nuevas sanciones si se confirma afectación a recursos naturales o incumplimientos normativos.
La medida también pone sobre la mesa la responsabilidad de las actividades productivas que operan cerca de cuerpos de agua, especialmente cuando hay denuncias ciudadanas e indicios de contaminación.
¿Qué es una ronda hídrica y por qué su ocupación genera riesgos?
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue la construcción dentro de la ronda de la quebrada Maní. Estas zonas tienen protección especial porque ayudan a conservar el cauce, prevenir erosión y reducir riesgos por crecientes.
Levantar edificaciones en estos espacios puede afectar el equilibrio ambiental y exponer a quienes viven allí a emergencias, especialmente en temporadas de lluvias.
Desde el punto de vista ambiental, proteger las rondas hídricas también es clave para evitar presión sobre quebradas y nacimientos de agua, un tema cada vez más vigilado por las autoridades.
En Villeta, la decisión fue interpretada como un avance para la comunidad. Más allá del cierre, muchos habitantes sienten que por fin hubo respuesta frente a una problemática que venían denunciando desde hace tiempo.