La Superintendencia Nacional de Salud tomó una contundente decisión contra la Clínica Láser Surgical, en Bogotá, luego de encontrar que la institución habría desacatado una medida cautelar que le impedía seguir atendiendo pacientes mientras se verificaba el cumplimiento de las condiciones necesarias para garantizar una atención segura.
La entidad ordenó la clausura de los servicios de cirugía plástica y estética, así como del servicio farmacéutico, tras evidenciar que la clínica reanudó actividades pese a que aún no contaba con la autorización correspondiente para hacerlo.
La actuación de la autoridad sanitaria se produjo después de recibir nuevas denuncias de ciudadanos que alertaban sobre una posible prestación irregular de servicios. A partir de estos reportes, funcionarios realizaron verificaciones y encontraron que la institución había registrado la apertura y oferta de procedimientos relacionados con cirugía plástica, anestesia y farmacia sin que existiera una validación previa por parte de los organismos competentes.
Según explicó la Supersalud, esta situación representa un incumplimiento directo de la orden emitida días antes, la cual establecía que la clínica debía suspender la atención hasta demostrar que cumplía con todos los requisitos de habilitación exigidos por la normativa vigente.

¿Por qué la Supersalud cerró servicios de la Clínica Láser Surgical?
La decisión tiene origen en una medida cautelar impuesta el pasado 29 de mayo de 2026. En ese momento, la Superintendencia Nacional de Salud ordenó la suspensión de actividades tras conocer denuncias de seis pacientes que reportaron presuntas irregularidades en la atención recibida.
Entre los hallazgos que motivaron la intervención se encontraban inconsistencias en registros clínicos, inconformidades relacionadas con resultados de procedimientos quirúrgicos y situaciones que podrían representar riesgos para la seguridad de los usuarios.
La entidad consideró que existían elementos suficientes para ordenar el cese temporal de los servicios mientras se verificaban las condiciones de habilitación de la institución.
Sin embargo, durante las recientes inspecciones se encontró que algunos servicios ya estaban siendo ofrecidos nuevamente, pese a que la restricción seguía vigente y no se había realizado la validación oficial correspondiente.
Para la autoridad sanitaria, este comportamiento pone en riesgo a quienes buscan atención médica, especialmente en procedimientos que requieren estrictos protocolos de seguridad y control.
Denuncias ciudadanas y presunta obstrucción durante la inspección
La situación se agravó durante una acción de inspección y vigilancia adelantada el pasado 5 de junio por funcionarios de la Supersalud.
De acuerdo con la información oficial, la diligencia tuvo que realizarse con acompañamiento de la Policía Nacional debido a que inicialmente no se habría permitido el ingreso del personal encargado de la verificación.
La Superintendencia señaló que este tipo de actuaciones pueden constituir una obstrucción a las funciones de inspección, vigilancia y control que ejerce la entidad sobre las instituciones prestadoras de servicios de salud.
Además, advirtió que las irregularidades detectadas fueron catalogadas como críticas, ya que podrían incrementar el riesgo de complicaciones durante la atención médica e incluso comprometer la vida de los pacientes si no se cumplen los estándares mínimos exigidos para la prestación de servicios de salud.
Frente a la gravedad de los hallazgos, la Supersalud informó que asumirá la competencia preferente para hacer seguimiento al caso y verificar el cumplimiento de las medidas adoptadas.
La entidad reiteró que las acciones de control buscan proteger la integridad de los usuarios del sistema de salud y garantizar que las instituciones que ofrecen procedimientos médicos operen bajo condiciones seguras, con el cumplimiento de todos los requisitos legales y técnicos establecidos por las autoridades sanitarias del país.