Daño ambiental

CAR mete multa de 100 palos por masacre de frailejones en Saboyá, Boyacá

Arrasaron frailejones para sembrar papa y ahora pagarán millonaria multa

El terreno utilizado para el cultivo de papa está dentro de la Reserva Forestal Regional de los páramos de Telecom y Merchán.

Composición Alerta - X: @Alfred_Balle y Freepik. Arrasaron frailejones para sembrar papa y ahora pagarán millonaria multa

Un nuevo golpe contra el medio ambiente encendió las alarmas en Boyacá. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca confirmó una grave afectación en el páramo Iguaque Merchán, en zona rural de Saboyá, donde dos particulares destruyeron una amplia extensión de vegetación nativa para actividades agrícolas.

De acuerdo con la entidad, la intervención ilegal abarcó más de 40 fanegadas y dejó como saldo la tala de 247 frailejones, especies clave para el equilibrio del ecosistema. Los hechos fueron detectados en flagrancia el año pasado, cuando se evidenció el uso de maquinaria pesada para arar el terreno y preparar el suelo para el cultivo de papa en la vereda Monte de Luz.

Tras el proceso técnico y jurídico, la CAR impuso una sanción superior a los 100 millones de pesos a los responsables. Con la medida, también deberán ejecutar acciones inmediatas de restauración ambiental bajo supervisión de la autoridad.

El director de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, fue enfático al advertir que este tipo de conductas tienen consecuencias severas. Según explicó, la destrucción de frailejones implica borrar décadas de desarrollo natural fundamentales para el funcionamiento del páramo.

¿Qué deberán hacer los responsables de este año ambiental?

Además del pago de la multa, los sancionados tendrán que sembrar 550 árboles de especies nativas definidas por la CAR y garantizar su mantenimiento durante tres años consecutivos. La orden incluye seguimiento estricto para evitar incumplimientos o acciones superficiales.

Las especies seleccionadas (como mano de oso, arrayán, aliso, mortiño, chilco, tuno, sietecueros y encenillo) deberán plantarse con criterios técnicos, respetando distancias específicas y combinaciones que permitan recuperar la cobertura vegetal de manera efectiva.

La autoridad ambiental dejó claro que no se trata de una simple compensación simbólica. La restauración deberá ser real, verificable y sostenida en el tiempo. “Aquí no se paga y se olvida”, reiteró la dirección de la CAR, al advertir que habrá control permanente sobre el proceso.

Cabe resaltar que el área afectada está dentro de la Reserva Forestal Regional de los Páramos de Telecom y Merchán, protegida desde 1999. Esta condición elevó la gravedad de la infracción y permitió aplicar la nueva metodología de compensaciones ambientales adoptada en 2025, la cual endurece las sanciones frente a daños ecológicos.

¿Por qué la destrucción de frailejones pone en riesgo el agua?

Más allá del impacto visual, la eliminación de frailejones tiene consecuencias directas sobre el agua. Estas plantas cumplen una función esencial: capturan la humedad, la almacenan y la liberan lentamente hacia las fuentes hídricas.

Su desaparición afecta la regulación natural del recurso y pone en riesgo el abastecimiento para comunidades cercanas. Por eso, desde la CAR se insiste en que proteger los páramos es clave para garantizar el suministro de agua a futuro.

La entidad recordó que estos ecosistemas son considerados fábricas naturales de agua, y cualquier intervención ilegal puede generar efectos difíciles de revertir.

¿Qué está haciendo Cundinamarca para proteger el agua?

Mientras se sancionan estos daños, también crecen las iniciativas que buscan cuidar el recurso hídrico. En 75 municipios de Cundinamarca y Boyacá, comunidades organizadas trabajan en la protección de ecosistemas estratégicos con el apoyo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El proyecto Entornos Sostenibles Alrededor del Agua (ESA) reúne a 105 organizaciones comunitarias que lideran acciones como restauración ecológica, monitoreo participativo de fuentes hídricas, recuperación de semillas nativas y formación en gestión ambiental.

Los avances ya son visibles: se han sembrado 14.460 árboles nativos y 2.853 personas han participado en la identificación de problemáticas ambientales, aportando soluciones desde sus territorios.

En total, 85.857 habitantes hacen parte de estos procesos, fortaleciendo la conservación del agua y el cuidado del entorno. A esto se suma la creación de la Red Comunitaria por el Agua, que integra a 127 líderes comprometidos con la protección del recurso.

Desde la CAR destacan que este trabajo demuestra que sí hay salida cuando las comunidades se involucran. Hoy, miles de personas en la región ya están defendiendo el agua, apostándole a un futuro más sostenible para el territorio.