Puente peatonal

A ingenieros les faltó ingenio: pusieron barreras para motos y ‘enjaularon’ a los peatones

A ingenieros les faltó ingenio pusieron barreras para motos y ‘enjaularon’ a los peatones

¿Ingeniería o castigo? El nuevo paso entre Portalegre y Hogares es un embudo humano que impide el paso de sillas de ruedas y coches.

Puente peatonal de Portalegre y Hogares

¡Parece chiste, pero es real y pasa en Soacha!
En el sector de Portalegre, donde recién estrenaron un puente peatonal que conecta con Hogares y facilita la vida de miles de personas, ocurrió lo impensable: para frenar a los motociclistas que se estaban metiendo al puente “como Pedro por su casa”, las autoridades instalaron unas barandas cruzadas que terminaron convirtiendo el paso peatonal en un laberinto incómodo, estrecho y hasta peligroso.

Lo que buscaba frenar a los moteros conchudos terminó, irónicamente, frenando a los peatones.

La solución que terminó peor que el problema

Los que caminan por ahí todos los días no tardaron en prender el fogón en redes sociales.
Un ciudadano indignado lo dijo sin pelos en la lengua:

“Yo no puedo creer al ingeniero que se le ocurrió esto. Tienen miles de soluciones para evitar que pasen motos y salen con esto. Esas barandas no permiten la circulación de más de una persona. ¿Y una persona con discapacidad cómo pasa? La gente tiene que hacer pruebas extremas para cruzar ese caminito tan estrecho”.

Y no exagera. Las barandas parecen más un castigo que una solución. El peatón promedio debe hacer maromas para encajar entre los tubos, y ni hablar de quienes tienen coche, maletas, muletas o movilidad reducida.

¿Por qué es un error monumental?

Aquí no se necesita ser ingeniero para darse cuenta de que se pifiaron feo:

1. Cero diseño universal

En Colombia, toda obra pública debe ser accesible para cualquier persona.
Este “laberinto metálico” excluye de inmediato a personas en silla de ruedas, mamás con coche, adultos mayores y cualquiera que no pueda pasar literalmente de lado.

2. Un embudo humano peligroso

En hora pico, las barandas generan una fila de peatones que parece entrada a concierto.
Si alguien se cae, si hay un desmayo o una emergencia, no hay para dónde hacerse. El puente se convierte en una trampa.

3. La ‘Ley del Vivo’ sigue ganando

Porque seamos honestos:
El motociclista que no respeta seguirá buscando cómo colarse.
El que termina sufriendo es el peatón que sí cumple las normas, obligado a pasar por un estrecho pasadizo que parece diseñado para castigar al ciudadano de a pie.

¿Era tan difícil pensar en otra opción?

Escaleras más empinadas, bolardos bien ubicados, pasos con ángulos que no permitan el ingreso de motos, cámaras con sanción, controles… soluciones había, y muchas.
Pero la escogida parece más un acto reflejo que una medida pensada para la comunidad.

Las quejas no paran y los usuarios piden que se replantee la estructura antes de que ocurra una tragedia o, mínimo, antes de que el puente termine siendo famoso por su torpeza y no por su utilidad.

Mientras tanto, los peatones siguen “enjaulados”

El puente, que debía ser un alivio, ahora es tema de memes, regaños y discusiones en redes.
Y aunque la intención pudo ser buena, el diseño dejó claro que a veces a los ingenieros… les falta ingenio.