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La bolsa de basura más cara de su vida le puede costar un millón de pesos

La bolsa de basura más cara de su vida le puede costar un millón de pesos

La UAESP refuerza recolección en puntos críticos, pero advierte: "Sin la ayuda del ciudadano, la ciudad no brillará".

(X)SeguridadBOG Multa por arrojar basura en la calle

Bogotá enfrenta un incremento en los puntos de acumulación de residuos, lo que ha llevado a la administración distrital y a la UAESP a reforzar las acciones para mejorar el manejo de basuras en la ciudad. Las autoridades han señalado que, aunque se realizan esfuerzos operativos, estos no serán suficientes sin la cooperación plena de la ciudadanía. La advertencia llega en medio de una campaña que busca incentivar hábitos responsables y, al mismo tiempo, sancionar comportamientos que deterioran el espacio público.

Mayor frecuencia de recolección, pero también corresponsabilidad ciudadana

Según la UAESP, se han intensificado los operativos en zonas críticas mediante el aumento de la frecuencia de recolección, así como jornadas especiales para retirar escombros en sectores donde la problemática es recurrente. Estas intervenciones buscan prevenir que los residuos permanezcan por largos periodos en las calles y reducir focos de contaminación en los barrios.

La entidad ha insistido en que estas medidas deben complementarse con acciones básicas por parte de los habitantes, como sacar la basura en los horarios establecidos, realizar una adecuada separación de residuos reciclables y hacer uso de los ecopuntos disponibles en varias localidades. Las autoridades consideran que estas prácticas son esenciales para alcanzar una ciudad más limpia y evitar que acciones individuales terminen afectando a comunidades enteras.

En redes sociales, la UAESP ha reiterado que el espacio público es un recurso compartido y que los problemas de aseo repercuten en toda la ciudadanía. La entidad recordó que desechar residuos de manera inadecuada puede derivar en sanciones económicas que se aproximan a los $933.000, una cifra que buscan visibilizar para promover comportamientos responsables.

Testimonios de inconformidad y llamados a la cultura ciudadana

En los mensajes divulgados por el Distrito, se recogen testimonios de personas que expresan su molestia frente a quienes arrojan basura en la calle o incumplen los horarios de disposición. Algunos residentes señalan que han tenido dificultades debido a que, pese a existir días definidos para sacar los residuos, ciertos habitantes no siguen las reglas. Otros indican que mantener la ciudad en mejores condiciones exige sentido de pertenencia, tanto por el barrio como por los espacios comunes.

En diferentes barrios, vecinos han explicado que, ante la falta de hábitos adecuados, se ven obligados a intervenir con llamados directos a quienes depositan residuos en lugares no autorizados. También sugieren que las sanciones son necesarias para corregir ciertos comportamientos, especialmente cuando la convivencia se ve afectada por residuos mal dispuestos, colillas en el suelo o bolsas abandonadas en zonas verdes.

En las intervenciones recogidas por la administración, algunos habitantes destacan que, cuando encuentran canecas disponibles, procuran depositar allí los residuos, y en caso contrario, optan por llevarlos consigo hasta llegar a un punto apropiado. Para ellos, estas acciones deben convertirse en hábitos cotidianos que beneficien a toda la comunidad.

Convivencia, vigilancia y nuevos hábitos al interior de conjuntos y barrios

Varias administraciones de conjuntos residenciales han comenzado a trabajar con la Secretaría de Seguridad para fortalecer procesos internos orientados a mejorar la disposición de residuos. Estos esfuerzos incluyen la habilitación de espacios diferenciados para no aprovechables, reciclables, residuos orgánicos y excrementos de mascotas, con el fin de facilitar el manejo de desechos y reducir conflictos entre vecinos.

Los administradores consultados por el Distrito señalan que estas prácticas buscan promover una convivencia más ordenada, especialmente en sectores donde el volumen de residuos es alto o donde las rutinas de reciclaje no están totalmente consolidadas. Según expresan, adoptar estas medidas se vuelve imprescindible en entornos residenciales donde conviven familias, adultos mayores y niños, quienes dependen del buen uso del espacio común.

La multa: una medida para desincentivar malas prácticas

El Distrito ha reiterado que quienes insistan en botar basura en la calle o incumplir los horarios de recolección se exponen a sanciones económicas cercanas al millón de pesos. La cifra, correspondiente a las multas del Código de Policía, busca generar un efecto disuasorio ante prácticas que afectan la limpieza urbana.

La campaña divulgada en redes y reforzada en operativos de sensibilización apunta a recordar que la ciudad no se mantiene limpia de manera automática y que los errores individuales terminan siendo costeados por todos. Las autoridades esperan que, con el trabajo conjunto entre entidades, comunidades y establecimientos comerciales, Bogotá avance hacia un manejo más eficiente de sus residuos y una convivencia basada en el respeto al espacio común.