La aparición de un oso andino en la vereda Quebrada Honda, en Machetá, Cundinamarca, puso en alerta a los habitantes de la zona luego de una posible interacción con dos bovinos. La CAR llegó hasta el lugar para revisar el caso y encontró huellas que serían compatibles con esta especie.
El reporte fue atendido por profesionales de la Regional Almeidas y Guatavita de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), quienes realizaron una inspección en el área señalada por la comunidad.
Durante la visita fue ubicada una ternera de ocho meses con varias heridas en la región dorsal. Las características de las lesiones son compatibles con una posible interacción con un oso andino (Tremarctos ornatus). El otro animal involucrado, un macho adulto de aproximadamente dos años, no fue encontrado durante el recorrido.
En el sector también había material audiovisual suministrado por los habitantes y el cadáver de uno de los bovinos, rodeado por gallinazos. Para la autoridad ambiental, estas condiciones permiten presumir que la presencia del ejemplar silvestre pudo estar relacionada con la disponibilidad de alimento.
¿Dónde apareció el oso andino en Machetá?
Los funcionarios de la CAR hicieron un recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros alrededor del punto donde fue reportada la posible interacción. La búsqueda permitió encontrar huellas compatibles con oso andino, una señal que llevó a las autoridades a reforzar el seguimiento.
El hecho se presentó en un área de reserva y zona de páramo, ecosistemas que forman parte del hábitat natural de esta especie. Allí existen restricciones para actividades como el pastoreo, situación que también fue puesta sobre la mesa durante la atención del caso.
La CAR explicó que estos encuentros deben entenderse dentro de la relación entre la fauna silvestre y las actividades humanas. El avance de la frontera agrícola hacia ecosistemas naturales puede aumentar las posibilidades de que animales como el oso andino y las comunidades terminen compartiendo el mismo espacio.
Por eso, la entidad hizo énfasis en la necesidad de proteger los ecosistemas donde vive esta especie y adoptar medidas de prevención para evitar que estos encuentros terminen en situaciones de riesgo.
CAR instalará cámaras trampa para monitorear al oso andino
Ante las evidencias encontradas, la CAR, la Alcaldía de Machetá, la Secretaría de Bienestar Verde de la Gobernación de Cundinamarca y la comunidad trabajan de manera conjunta para seguirle la pista al animal.
Una de las medidas acordadas es la instalación de cámaras trampa, con las que se podrá establecer si el ejemplar continúa recorriendo el sector y conocer mejor sus movimientos sin poner en riesgo a las personas ni a la fauna.
“Es importante precisar que el oso andino no es considerado un depredador habitual de ganado”, señaló Héctor Josué Camacho Acosta, director regional Almeidas y Guatavita.
El funcionario explicó que más del 90 % de la dieta de esta especie está compuesta por materia vegetal y apenas un 7 % corresponde a carne. Por eso, indicó que se trata de un consumidor oportunista que puede recurrir a otras fuentes de alimento cuando están disponibles.
Autoridades se reunieron con habitantes de Machetá
Como parte de la respuesta, se realizó un encuentro con la Junta de Acción Comunal y cerca de 40 habitantes de la zona afectada. En la reunión fueron escuchadas las preocupaciones de la comunidad y se acordaron acciones para prevenir nuevas interacciones.
También se revisarán alternativas institucionales para atender los daños reportados por los afectados.
Este viernes se realizará una segunda jornada con los habitantes, esta vez bajo la modalidad de taller. Allí se socializará el protocolo que deberá seguirse si vuelve a aparecer el oso o se presenta una nueva interacción con animales.
La CAR continuará con el monitoreo y acompañamiento en el sector, mientras se fortalece el trabajo entre autoridades y comunidad para conservar al oso andino y reducir los riesgos tanto para los habitantes como para los animales.