Incendios forestales

Ataque al Árbol de la Vida desata rabia en Ciudad Bolívar: activan plan para protegerlo

Árbol de la Vida en Ciudad bolívar fue quemado y la comunidad estalló

El ejemplar está en el Parque Ecológico Distrital de Montaña Cerro Seco, zona clave para la estructura ecológica de la ciudad.

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La noche del 11 de febrero encendió las alarmas en el sur de Bogotá. Un incendio afectó el denominado “Árbol de la Vida”, también conocido como Palo del Ahorcado, ubicado en el Parque de Borde de Cerro Seco, en el barrio Potosí de la localidad de Ciudad Bolívar.

El hecho provocó rechazo institucional y una profunda preocupación entre habitantes que consideran este ejemplar como un símbolo de identidad y memoria colectiva.

La emergencia impactó el tronco del árbol, un eucalipto que durante décadas ha acompañado los procesos de poblamiento y organización social en la zona. Su ubicación estratégica en la cima de Cerro Seco lo convirtió en referente ambiental y cultural para miles de familias del sector.

La Secretaría Distrital de Ambiente condenó lo ocurrido y reiteró el llamado al respeto por el patrimonio natural de la capital. La entidad recordó que el área hace parte de la estructura ecológica principal de la ciudad y cumple funciones ambientales fundamentales.

¿Qué pasó con el Árbol de la Vida en Ciudad Bolívar?

Tras la conflagración, la Alcaldía Mayor de Bogotá lideró una intervención articulada para evaluar los daños y definir acciones técnicas. En coordinación con el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, se realizó una valoración especializada del estado fisiológico y estructural del ejemplar.

El equipo de sanidad vegetal y de árboles patrimoniales llevó a cabo un diagnóstico para establecer la magnitud de la afectación provocada por el fuego. De acuerdo con la evaluación preliminar, aunque presenta heridas importantes en su estructura, el árbol conserva estabilidad y podría mantenerse en pie, siempre que su respuesta biológica sea favorable.

Desde el Jardín Botánico se informó que el proceso incluirá seguimiento permanente. Las decisiones futuras dependerán de criterios científicos y del comportamiento natural del individuo vegetal frente a la intervención.

¿Por qué el Palo del Ahorcado es considerado patrimonio cultural en Bogotá?

El valor del Árbol de la Vida trasciende lo ambiental. Este eucalipto, único en la cima de Cerro Seco, ha estado ligado a prácticas comunitarias, encuentros simbólicos y expresiones sociales que fortalecieron el sentido de pertenencia en Ciudad Bolívar.

En 2023, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) desarrolló, junto con colectivos locales, talleres de cartografía social y recorridos territoriales para documentar la importancia cultural del área asociada al árbol. Ese ejercicio permitió su inclusión en la Lista Indicativa de Candidatos a Bienes de Interés Cultural (LICBIC), reconocimiento que resalta su significado dentro de la memoria urbana.

El Distrito subrayó que proteger este referente implica salvaguardar procesos históricos de migración interna, autoconstrucción de barrios y luchas sociales que marcaron la consolidación del territorio. Para la comunidad, no se trata únicamente de un elemento natural, sino de un testigo vivo de su trayectoria colectiva.

Monitoreo permanente y llamado al cuidado ciudadano

Las autoridades confirmaron que el ejemplar permanecerá bajo observación técnica continua. Su evolución dependerá de factores biológicos propios de su ciclo de vida y de las acciones implementadas para estabilizarlo tras la emergencia.

La Administración Distrital insistió en que la protección del patrimonio natural y cultural es una responsabilidad compartida. En zonas como Cerro Seco, donde confluyen valores ecológicos y sociales, el cuidado de estos bienes resulta esencial para mantener el equilibrio ambiental y la identidad territorial.

La afectación al Árbol de la Vida generó indignación en Ciudad Bolívar y abrió un debate sobre la necesidad de fortalecer la conciencia ciudadana frente a la conservación de espacios emblemáticos.

Mientras avanza el seguimiento técnico, la expectativa de la comunidad se centra en la recuperación de este símbolo que ha acompañado generaciones y que hoy representa resiliencia frente a la adversidad.