La fiesta se les alargó más de la cuenta y esta vez sí hubo consecuencias. En Chapinero, la rumba amanecida terminó con candado en la puerta para el Kontainer Dance Club, un establecimiento que creyó que el horario era sugerencia y no norma.
A las 8:00 de la mañana, cuando muchos vecinos ya iban rumbo al trabajo, la Alcaldía Local de Chapinero llegó en operativo sorpresa y encontró que el lugar seguía prendido como si fueran las dos de la mañana: música, gente y tragos, todo a plena luz del día.
El “after” que se pasó de vivo
Según las autoridades, el establecimiento estaba funcionando por fuera de los horarios permitidos para negocios de alto impacto, una falta grave que no pasó desapercibida.
“Durante el procedimiento se verificó que el establecimiento continuaba desarrollando actividad económica alrededor de las 8:00 a. m.”, confirmó la Alcaldía Local. Es decir, la rumba no había parado y nadie parecía tener afán de cerrar.
Pero ese no fue el único problema.
Un sitio ya marcado por peleas
El Kontainer Dance Club no era ningún desconocido para las autoridades. El lugar ya estaba bajo seguimiento luego de que hace poco se registrara una riña grave al interior del establecimiento, que terminó desbordándose hacia la calle.
Vecinos asustados, alteración del orden público y pelea campal en plena vía pública fueron parte del historial que puso al sitio en la mira. Así que esta vez no hubo margen para advertencias.
“Este establecimiento venía siendo objeto de monitoreo debido a una riña grave que se extendió al espacio público”, señalaron desde la Alcaldía.
Castigo sin anestesia: 10 días cerrados
Con todas las pruebas sobre la mesa, las autoridades aplicaron suspensión temporal de la actividad económica por 10 días, tiempo en el que el lugar no podrá abrir ni vender una gaseosa.
La sanción se impuso con base en el artículo 92, numeral 4 del Código de Seguridad y Convivencia Ciudadana, que castiga el incumplimiento de horarios en establecimientos de alto impacto.
Traducción al lenguaje de barrio: se les acabó la rumba por pasarse de listos.
Mensaje claro para la rumba en Chapinero
Desde la Alcaldía Local fueron tajantes: los controles van a seguir y no habrá contemplaciones con los establecimientos que jueguen con la tranquilidad de los vecinos.
“Continuaremos intensificando los operativos de inspección, vigilancia y control para garantizar el cumplimiento de la normatividad”, reiteró la administración local.
Chapinero es zona de rumba, sí, pero también es barrio. Y el mensaje quedó claro: la fiesta es bienvenida, el desorden no.
Esta vez, la rumba fuera de control terminó con puertas cerradas y un llamado de atención para todos los bares y discotecas que creen que en Bogotá todo se vale cuando suena la música.