¡Quién lo creyera! El mismo Doña Juana que muchos señalan solo por los malos olores y los problemas ambientales, hoy está dando de qué hablar por una razón muy distinta: la basura se volvió billete y el billete terminó en los bolsillos de la comunidad.
En 2025, la planta de biogás del relleno sanitario Doña Juana dejó una contraprestación de $2.700 millones de pesos, plata que no se perdió en el camino ni se fue para otro lado. Según la UAESP, esos recursos se invirtieron completicos en Mochuelo Alto, Mochuelo Bajo y el Rincón de los Mochuelos, los barrios que históricamente han cargado con el peso del relleno.
De botadero a negocio que sí paga
Mientras muchos creen que en Doña Juana solo hay basura, allá adentro hay una planta que convierte el gas de los residuos en energía limpia. Y no es carreta ambiental: solo en 2025 produjo más de 14 millones de kilovatios hora, energía suficiente para abastecer a más de 8.000 hogares.
Todo esto sin meterle mano al presupuesto del Distrito. La planta funciona bajo una alianza público-privada, es decir, se paga solita y además deja ganancias.
¿Y esa plata pa’ dónde se fue?
Aquí viene lo bueno. Los $2.700 millones no se quedaron en informes ni en promesas. Según la UAESP, se invirtieron directamente en el Plan de Gestión Social de las comunidades vecinas al relleno:
- Emprendimientos locales: fortalecieron negocios de la zona para que la gente pueda camellar y mover la economía del barrio.
- Universidad para los pelados: se hicieron alianzas con instituciones educativas para que jóvenes de Mochuelo puedan acceder a educación superior.
- Impacto directo en la comunidad: la plata se quedó donde tenía que quedarse.
Dicho en palabras sencillas: la basura terminó pagando estudio y ayudando a montar negocio.
¿Cómo hacen para sacarle jugo al gas?
La operación tiene su ciencia. En el relleno hay chimeneas ubicadas cada 40 metros, por donde sale el biogás que se produce cuando la basura se descompone. Ese gas, que normalmente sería súper contaminante, se trata dentro de la planta.
Allá adentro hay tres antorchas que queman el metano a 930 grados centígrados, una temperatura tan alta que transforma ese gas —28 veces más dañino que el CO₂— en algo mucho menos agresivo para el planeta.
Gracias a ese proceso, en 2025 se dejaron de emitir 560 mil toneladas de dióxido de carbono, un golpe directo contra el cambio climático.
Doña Juana también cuida el planeta
Aunque operar un relleno sanitario nunca es fácil, la UAESP destaca que la planta de biogás mitiga de forma directa el impacto ambiental y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Tan serio es el asunto, que la planta recibió un reconocimiento en el Premio Nacional de Alta Gerencia, en la categoría de sostenibilidad ambiental y lucha contra el cambio climático.
Lo que viene: gas para la red
La apuesta a futuro es aún más ambiciosa: conectar el biogás a la red de gas natural, lo que convertiría a Doña Juana en una pieza clave de la transición energética de Bogotá.
Donde muchos solo ven basura, hoy hay energía, plata y oportunidades.
Doña Juana sigue teniendo retos, sí, pero también está demostrando que bien manejada, la basura puede dejar beneficios reales para quienes han vivido a su lado toda la vida.