El conocido enredo de cables que cuelga de numerosos postes en Bogotá podría comenzar a reducirse con el proyecto de Ciudad Inteligente que impulsa la administración distrital. La propuesta busca modernizar el alumbrado público, migrar luminarias a tecnología LED, incorporar sistemas de telegestión y avanzar en la identificación y retiro de redes que ya no están en uso.
El director general de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), Armando Ojeda, explicó que el propósito es transformar los postes en infraestructura capaz de prestar servicios adicionales a la iluminación. La entidad ya ha probado sistemas de telegestión que permiten monitorear remotamente los puntos de luz, identificar posibles fallas y obtener información en tiempo real.
“Este es el panorama en algunas calles de la ciudad, redes en desuso y, si miramos hacia arriba, un enredo de cables, algunos en uso, otros que necesitan ser retirados”, señaló Ojeda al explicar uno de los problemas que pretende abordar la iniciativa. La apuesta depende del proyecto que se encuentra en discusión y contempla obligaciones para identificar aquellas redes que dejaron de prestar alguna función.
Más de 100.000 luminarias de Bogotá pasarían a tecnología LED
Uno de los componentes más grandes de la transformación estará en el alumbrado público de Bogotá. De acuerdo con Ojeda, el Distrito plantea cambiar más de 100.000 luminarias durante los próximos dos años y avanzar hacia tecnología LED, con el objetivo de contar con un sistema más moderno y eficiente.
“Si empezamos a cambiar la realidad del alumbrado público, soterrando cables, modificando la tecnología de estas luminarias a tecnología LED, en los próximos dos años tenemos una apuesta de cambiar más de 100.000 luminarias”, aseguró el director de la UAESP.
La modernización tecnológica también facilitaría una respuesta distinta frente a daños. Actualmente, la UAESP señala que la identificación de una luminaria apagada todavía puede depender del reporte de un ciudadano o de una inspección realizada por una cuadrilla. Tan solo entre 2025 y lo corrido de 2026 fueron gestionados más de 24.000 requerimientos relacionados con daños y hurto de infraestructura de alumbrado público.
Postes tendrían cámaras y sensores de calidad del aire
El proyecto contempla además la instalación de más de 100.000 nodos de telegestión. Estos dispositivos permitirían controlar las luminarias de manera remota, conocer su funcionamiento y administrar aspectos como la intensidad de la iluminación y los momentos de encendido o apagado.
La tecnología no es completamente nueva en la ciudad. La UAESP y Enel han desarrollado pilotos que permiten monitorear luminarias a distancia, detectar averías, programar mantenimientos y controlar el encendido y apagado. La intención ahora es llevar estas capacidades a una escala mucho mayor.
“Cada uno de estos postes también se habilitará para que tengamos sensores de calidad del aire, sensores de incendio, cámaras de seguridad y todo lo que la tecnología hoy nos permite”, explicó Ojeda. Así, una misma infraestructura podría contribuir a la iluminación, seguridad y monitoreo de condiciones ambientales.
Redes y cables en desuso entrarían en la mira
El otro frente está sobre los cables que permanecen instalados pese a estar fuera de servicio. Según la explicación de la UAESP, el proyecto contempla que los operadores identifiquen las redes que ya no utilizan para avanzar en su retiro y ordenar progresivamente la infraestructura existente sobre los postes.
Esto no significa que todos los cables aéreos de Bogotá vayan a desaparecer inmediatamente. Parte de ellos continúa prestando servicios de energía o telecomunicaciones y cualquier intervención requiere coordinación con sus respectivos operadores. El planteamiento se concentra especialmente en identificar y retirar infraestructura en desuso, junto con las demás medidas de modernización previstas.
Para la UAESP, la renovación permitiría que los postes dejen de ser solamente soportes de iluminación y se conviertan en puntos tecnológicos distribuidos por la capital. “Todas estas acciones nos van a permitir tener una Bogotá inteligente”, concluyó Ojeda.
La transformación, sin embargo, está atada al futuro del proyecto de Ciudad Inteligente. Mientras avanza su discusión, la UAESP ya cuenta con experiencias piloto de telegestión que muestran la posibilidad de detectar fallas remotamente y administrar el alumbrado en tiempo real. La decisión que se adopte sobre la iniciativa determinará hasta dónde podrá extenderse ese modelo y cómo comenzará a enfrentarse el desorden de redes que todavía permanece sobre numerosos postes de Bogotá.