Bogotá y Funza dieron un paso concreto para crear una nueva conexión vial entre la capital y la Sabana de Occidente, una alternativa con la que las autoridades buscan reducir la dependencia de corredores congestionados como las calles 13 y 80. El acuerdo interadministrativo contempla una inversión de $21.036 millones para desarrollar los estudios y la estructuración de varios corredores asociados al Circuito Regional Aeroportuario, entre ellos la extensión de la avenida La Esperanza hacia Funza.
El convenio reúne esfuerzos del municipio de Funza, la Agencia Regional de Movilidad (ARM) y el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). Del total de recursos, la ARM aportará cerca de $14.838 millones y Funza aproximadamente $6.198 millones, mientras el IDU pondrá a disposición su capacidad técnica y los estudios desarrollados previamente. El acuerdo estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027. El alcalde Carlos Fernando Galán destacó la importancia de que Bogotá y Funza trabajen conjuntamente para solucionar un problema que supera los límites administrativos. “Este hito es importantísimo. Lo que hace Funza hoy, bajo su liderazgo, alcaldesa, es clave. Nos sentamos Bogotá y Funza a ponernos de acuerdo en solucionar un problema conjunto”, señaló el mandatario durante la presentación del acuerdo.
Avenida La Esperanza tendría nueva conexión entre Bogotá y Funza
Uno de los principales componentes proyectados es la prolongación de la avenida La Esperanza, también denominada avenida Luis Carlos Galán Sarmiento. El corredor planteado tendría alrededor de ocho kilómetros y permitiría abrir una nueva alternativa de desplazamiento entre Bogotá y Funza, disminuyendo la presión que actualmente soportan las vías tradicionales de ingreso por el occidente.
La alcaldesa de Funza, Jeimmy Villamil, explicó que la propuesta contempla un corredor con cuatro carriles, dos por sentido, acompañado de infraestructura para modos diferentes al vehículo particular. “Conectar en ocho kilómetros la avenida de La Esperanza. Cuatro carriles, dos de entrada, dos de salida, ciclovía, andenes, iluminación, espacio público, zonas verdes”, detalló la mandataria.
La futura conexión será analizada bajo el concepto de“calles completas”, lo que implica incorporar en los estudios aspectos relacionados con andenes, infraestructura para bicicletas, paisajismo, zonas verdes, accesibilidad y seguridad vial. Antes de iniciar la construcción será necesario completar los componentes técnicos, ambientales, sociales, prediales, jurídicos y financieros que determinen su viabilidad.
Nueva vía busca quitarle presión a las calles 13 y 80
La necesidad de una nueva conexión está relacionada con el movimiento diario de pasajeros y carga entre Bogotá y Sabana Occidente. Las calles 13 y 80 concentran buena parte de estos desplazamientos, incluidos vehículos relacionados con las actividades logísticas y el abastecimiento de la región.
Villamil aseguró que el proyecto debe convertirse en una solución de largo plazo y no quedarse únicamente en documentos. “Este proyecto no quede solamente en estudios, sino que lo logremos llevar a un punto de no retorno. Eso es pensar con visión de futuro, eso es garantizar a nuestras comunidades mejor calidad de vida y oportunidades”, manifestó.
Además de La Esperanza, el convenio financiará estudios para otros dos corredores: la carrera 103 entre la calle 26 y La Esperanza, y la avenida T.A.M., correspondiente a la carrera 129 entre la calle 13 y La Esperanza. En conjunto, conforman la propuesta del Circuito Regional Aeroportuario alrededor de El Dorado.
Convenio financia estudios antes de comenzar las obras
Hay una precisión importante sobre el alcance del anuncio: los $21.036 millones no corresponden todavía a la construcción de ocho kilómetros de vía. El convenio financiará principalmente los estudios de prefactibilidad, factibilidad y estructuración necesarios para llevar los corredores hasta una etapa que permita posteriormente contratar y ejecutar las obras.
Galán aseguró que la coordinación regional busca avanzar precisamente hacia ese siguiente paso. El alcalde destacó que Funza aporta recursos, la Agencia Regional de Movilidad participa en la financiación y el IDU proporciona el soporte técnico necesario para estructurar la nueva infraestructura.
Para Funza, el proyecto significaría contar con una tercera alternativa relevante de conexión con Bogotá, disminuyendo la dependencia histórica de las calles 13 y 80. Para la capital, permitiría mejorar los accesos al entorno aeroportuario y ampliar las opciones de movilidad desde Fontibón hacia los municipios de Sabana Occidente.
El convenio firmado deja así asegurados los primeros recursos para definir técnicamente la futura extensión de La Esperanza hacia Funza. La vía de ocho kilómetros todavía no está construida ni contratada, pero los estudios que ahora serán financiados determinarán costos definitivos, diseños, gestión predial y condiciones ambientales para convertir la conexión regional en una obra ejecutable.