El Regiotram de Occidente, uno de los proyectos férreos más ambiciosos que se construyen en el país, continúa despertando expectativa entre los habitantes de Bogotá y la Sabana. Con un avance superior al 30 %, el sistema promete reducir de manera drástica los tiempos de viaje de miles de usuarios que hoy tardan más de dos horas en llegar a la capital. Con la entrada en operación, ese trayecto podría reducirse a unos 45 minutos, lo que para muchos representa una transformación cotidiana: más tiempo para la familia, menos estrés en carretera y una conexión más eficiente entre región y ciudad.
Durante el Día sin Carro, el gerente de la Empresa Férrea Regional, Orlando Cely, recorrió uno de los puntos más importantes del proyecto: la futura conexión del Regiotram con el Metro de Bogotá y con TransMilenio en la intersección de la calle 26 con avenida Caracas. Desde allí, describió cómo se integrarán los tres sistemas de transporte en un mismo nodo urbano.
“Nos encontramos en el punto de la calle 26 con Caracas, donde será el punto final del Regiotram de Occidente. A este costado llegará el Regiotram y en esta plazoleta lograremos la conexión con la futura estación del Metro y la estación de TransMilenio de la avenida Caracas”, explicó. Según dijo, en los próximos años este espacio será una plazoleta de alto flujo, llena de vida y conexiones, diseñada para facilitar los desplazamientos con transporte público.
El primer tren de cercanías eléctrico del país
El Regiotram de Occidente será el primer tren de cercanías 100 % eléctrico en Colombia. Su desarrollo busca transformar la movilidad entre Bogotá y municipios como Facatativá, Madrid, Mosquera y Funza, puntos clave de la Sabana Occidente donde miles de personas se desplazan diariamente para estudiar, trabajar o recibir servicios.
Las proyecciones oficiales contemplan que el sistema movilizará alrededor de 130.000 pasajeros al día, convirtiéndose en una alternativa sostenible y moderna frente a la saturación de las vías intermunicipales. Para quienes suelen enfrentarse a la congestión en la calle 13 o la calle 80, la llegada del tren marca un cambio profundo en la forma en que se concibe la movilidad regional.
Conexión directa con el Metro y TransMilenio
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es su integración con la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB). En la estación de la calle 26 con Caracas, los usuarios podrán pasar del Regiotram al Metro mediante un recorrido peatonal de apenas 80 metros, algo inédito en el país en términos de intermodalidad.
A esto se suman las conexiones con estaciones estratégicas de TransMilenio, que permitirán combinar distintos modos de transporte sin grandes tiempos de espera ni largas caminatas. La idea es que un viajero que llega desde Facatativá pueda conectar fácilmente con el sistema troncal para desplazarse a otras zonas de la ciudad.
Adaptación de Bogotá al corredor férreo
De los 39,6 kilómetros totales de trazado, 14 kilómetros están dentro del perímetro urbano de Bogotá. Allí, el Distrito adelanta adecuaciones a través del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), con el objetivo de adaptar las vías férreas y las estaciones al tejido urbano existente.
Estas intervenciones permitirán que algunas estaciones se integren directamente a las troncales actuales y futuras de TransMilenio, especialmente en corredores como la avenida 68, la avenida NQS y la avenida Boyacá, puntos que hoy ya son fundamentales para la movilidad de cientos de miles de usuarios.
Estaciones estratégicas dentro de Bogotá
El Regiotram contará con 17 estaciones, de las cuales 9 estarán en la ciudad. Todas se ubican en puntos donde la demanda de movilidad es alta y donde es posible complementar otros sistemas de transporte. Estas estaciones son:
- Catam (Carrera 111A)
- Fontibón (Carrera 97)
- Avenida Ciudad de Cali
- Avenida Boyacá
- Avenida 68 con Calle 22
- Carrera 50
- Carrera 40
- Avenida NQS
- Avenida Caracas con Calle 26
Cada una ha sido diseñada para facilitar la conectividad multimodal y mejorar los accesos al occidente de la ciudad.
Una visión integral de movilidad para la Bogotá–Región
Con el avance de las obras, el Regiotram de Occidente se perfila como un componente esencial del sistema de transporte regional. Su integración con el Metro y TransMilenio refleja un cambio de enfoque: dejar atrás los sistemas aislados y avanzar hacia una movilidad coordinada, más eficiente y amigable con el medio ambiente.
Para miles de habitantes de la Bogotá–Región, este proyecto representa mucho más que un nuevo tren. Simboliza la posibilidad de tener una ciudad más conectada, con mejor calidad del aire, menos congestión y, sobre todo, más tiempo para vivir.