Bogotá tiene garantizado, por ahora, el abastecimiento de agua frente al fenómeno de El Niño de 2026, pero el panorama energético plantea un desafío diferente. El alcalde Carlos Fernando Galán advirtió que dos proyectos de transmisión eléctrica son determinantes para reducir los riesgos que enfrenta la capital y la región, y señaló octubre de 2027 como un momento crítico para que las obras estén completamente operativas.
Durante su intervención en el 18.º Congreso Anual de Energía de Acolgen, realizado este jueves 17 de septiembre, Carlos Fernando Galán pidió acelerar la culminación de las redes Norte-Chivor y Sogamoso, que actualmente presentan avances del 81 % y 68 %, respectivamente. El mandatario sostuvo que la entrada en funcionamiento de estas infraestructuras es necesaria para responder al crecimiento de la demanda energética de Bogotá y evitar mayores vulnerabilidades en el suministro.
Redes Norte-Chivor y Sogamoso, claves para la energía de Bogotá
La principal preocupación expuesta por Galán está relacionada con la velocidad de ejecución de estas dos redes de transmisión. Según la información entregada por la Alcaldía de Bogotá, Norte-Chivor registra un avance del 81 %, mientras que el proyecto Sogamoso alcanza el 68 %. La administración distrital considera prioritario acelerar los trabajos y lograr que toda la infraestructura requerida pueda entrar en servicio oportunamente.
El plazo mencionado por el mandatario es octubre de 2027. Galán advirtió que si las redes no están completamente operativas para ese momento podrían existir riesgos energéticos para Bogotá y la región.
La advertencia no significa que actualmente exista un apagón programado ni que la ciudad vaya a quedarse sin energía en una fecha determinada, sino que apunta a las condiciones que deben garantizarse para fortalecer la capacidad del sistema ante el crecimiento de la demanda.
A este panorama se suma la situación de la generación hidroeléctrica.Galán explicó que los mantenimientos previstos en Guavio fueron aplazados para 2028, 2029 y 2030, en medio de las medidas tomadas para enfrentar las necesidades del sistema energético.
Paralelamente, propuso avanzar en una estrategia conjunta de ahorro de energía que permita disminuir los picos de demanda durante los próximos meses y reducir la presión sobre la infraestructura disponible.
El llamado a moderar el consumo adquiere relevancia en el contexto del fenómeno de El Niño de 2026. Durante su intervención, el alcalde abordó conjuntamente las condiciones de los sistemas de agua y energía de Bogotá, aunque hizo una diferenciación entre ambos escenarios: mientras en materia hídrica la administración reporta condiciones favorables de abastecimiento, en energía permanecen desafíos relacionados con las redes de transmisión y la demanda.
Buses eléctricos aumentan la demanda de infraestructura energética
Otro factor que obliga a Bogotá a fortalecer su capacidad eléctrica es la transformación de su sistema de transporte. La ciudad cuenta con 1.625 buses eléctricos en operación y tiene proyectada la incorporación de cerca de 900 vehículos adicionales. Para Galán, el crecimiento de esta flota representa un avance en movilidad sostenible, pero al mismo tiempo exige contar con una infraestructura energética capaz de responder a las nuevas necesidades de carga y consumo
La electrificación del transporte público implica, por tanto, que las decisiones en movilidad y energía deben avanzar de manera coordinada.
A medida que entren nuevos buses eléctricos, aumentará la necesidad de disponer de suficiente infraestructura energética para atender la operación. De allí que la culminación de los proyectos de transmisión planteados por el alcalde tenga una importancia que trasciende el suministro tradicional de hogares, comercios y empresas.
Galán también se refirió a la modernización del alumbrado público de Bogotá mediante tecnología LED, sistemas de telegestión y una red basada en internet de las cosas. La iniciativa no estaría limitada a mejorar la iluminación: la infraestructura podría utilizarse para fortalecer herramientas de seguridad y monitorear variables ambientales en diferentes sectores de la ciudad. La propuesta se encuentra actualmente en discusión en el Concejo de Bogotá

Entre las funciones contempladas está el monitoreo de la calidad del aire, así como la posibilidad de identificar puntos de calor que contribuyan a prevenir incendios forestales en los Cerros Orientales. De esta manera, la actualización del alumbrado se plantea como una infraestructura tecnológica con usos adicionales para la gestión urbana, aunque su implementación dependerá del trámite y las decisiones que se adopten sobre la propuesta.
Chingaza está al 95 % y Bogotá descarta racionamiento de agua
El panorama presentado por el Distrito cambia cuando se analiza el abastecimiento de agua. De acuerdo con la administración distrital, el sistema Chingaza se encuentra al 95 % de su capacidad, una condición considerablemente distinta a la enfrentada por Bogotá durante anteriores dificultades de abastecimiento.
La finalización de las intervenciones realizadas en la planta de Tibitoc también ha permitido distribuir de una mejor manera las fuentes utilizadas para atender la demanda de la ciudad.
Frente a la posibilidad de que el fenómeno de El Niño de 2026 conduzca nuevamente a restricciones, Galán aseguró que la capital tiene garantizado el suministro. “No existe ese riesgo, ya garantizamos el abastecimiento de agua en medio del peor fenómeno del Niño que va a tener el país”, manifestó el mandatario al referirse específicamente a una eventual necesidad de racionamiento de agua
La situación energética, sin embargo, requiere medidas diferentes. Además del ahorro que propone el Distrito para reducir los picos de consumo, el calendario de las obras de transmisión se convierte en uno de los principales factores que deberá vigilar la ciudad durante los próximos meses. Norte-Chivor, con 81 % de avance, y Sogamoso, con 68 %, deberán estar completamente operativas para octubre de 2027, según el plazo señalado por Galán para evitar mayores riesgos para Bogotá y la región.
Así, Bogotá llega al actual fenómeno de El Niño con dos escenarios distintos. Las reservas de Chingaza y la intervención de Tibitoc dan al Distrito confianza sobre el abastecimiento hídrico, mientras que en materia eléctrica la atención está puesta en la infraestructura pendiente, el crecimiento de la demanda y las medidas de ahorro. El cumplimiento del cronograma de las dos redes de transmisión será uno de los puntos determinantes para establecer qué tan preparado estará el sistema energético de la capital de cara a octubre de 2027.