Zipaquirá se acaba de meter tremendo golazo, y no precisamente en la cancha. El mítico estadio Héctor “El Zipa” González dejó de ser ese escenario tradicional para convertirse en un complejo deportivo de los que no se ven todos los días, una joya que costó más de 36 mil millones de pesos y que promete poner a sudar —en serio— a toda la Sabana.
Lo que antes era solo una cancha, hoy es un “universo deportivo” que huele a modernidad. Y si no lo cree, déjese llevar por esta radiografía del nuevo complejo que, sin duda, ya es el orgullo zipaquireño.
Un estadio que parece de videojuego
La segunda etapa de construcción no vino con pañitos de agua tibia: esto es una renovación a la altura de los grandes escenarios del país. El contrato intervino 14.500 metros cuadrados y dejó el lugar con cara completamente nueva.
El ingeniero de la obra, Felipe Rincón, lo explicó así: “Se ejecutó el contrato con una inversión que supera los 36 mil millones de pesos aportados por el DNP, el IQ y el municipio. La intervención fue de 14.500 metros cuadrados, consolidando un complejo moderno y de gran impacto para la comunidad zipaquireña”
¿Qué trae este megaproyecto? Acá el inventario “para quedarse loco”
🏟️ Edificio principal
- Oficinas del Instituto de Cultura, Recreación y Deportes
- Sala de prensa
- Camerinos remodelados
- Gimnasio
- Zona húmeda
- Baños y graderías
☕ Zona de bienestar
- Cafetería
- Alojamiento para deportistas
🎾 Nuevas canchas para todos los gustos
- Frontón
- Squash (doble y sencilla)
- Tenis de competencia
- Cancha múltiple recreativa
🧗 Deportes urbanos y extremos
- Muro de escalada
- Gimnasio de calistenia
- Parque infantil
⚽ Mejoras técnicas de alto nivel
- Iluminación profesional para la cancha
- Sistema de riego renovado
- Ampliación de carriles en la pista de atletismo
🚶 Urbanismo que se siente
- Cerramiento exterior
- Parqueaderos internos y externos
- Accesos peatonales y vehiculares nuevos
- Andenes y urbanismo interno completamente modernizado
Una lista que, sinceramente, pone a este escenario en ligas mayores.
¿Y entonces por qué no lo han abierto todavía?
Porque falta el paso que siempre da más estrés: la energía.
Rincón lo explicó sin rodeos: “Estamos adelantando el proceso para poner en funcionamiento la energía. Se deben revisar y aprobar los diseños eléctricos y verificar que todo cumpla con las normas de seguridad antes de abrir las puertas”.
Nada peor que cortar la cinta y quedarse a oscuras, así que mejor hacerlo bien desde el principio.
Un complejo que promete mover la economía
Con esta obra, Zipaquirá no solo gana un estadio: gana un centro deportivo para formación, torneos, eventos y recreación familiar, que seguramente atraerá deportistas, escuelas, clubes y visitantes de toda la región.
El balón ya está en la cancha… solo falta que prendan las luces para que empiece el verdadero partido.