Bogotá sigue avanzando con las obras que buscan transformar la movilidad en uno de los corredores más importantes de la ciudad.
En medio de estos trabajos apareció una protagonista que no todos podrán ver, porque buena parte de su labor estará bajo tierra: Carmen, la enorme tuneladora que llegó para apoyar las obras del nuevo Corredor Carrera Séptima.
La máquina será utilizada para agilizar diferentes trabajos mediante una tecnología que permite instalar tuberías sin tener que abrir enormes zanjas en las vías. Su llegada representa una apuesta por métodos constructivos que buscan disminuir las excavaciones a cielo abierto y, de paso, reducir el impacto sobre la movilidad y el entorno.
Pero mientras Carmen comienza a ganar protagonismo en las labores subterráneas, en la superficie también habrá cambios importantes. Uno de ellos será el desmonte del actual puente de la carrera Séptima con calle 100, una intervención que dará paso a una estructura completamente nueva.
¿Quién es Carmen y cómo funcionará la tuneladora en la Carrera Séptima?
Carmen es una tuneladora destinada a trabajar con la tecnología pipe jacking, un sistema utilizado para instalar tuberías de manera subterránea mientras la maquinaria avanza por debajo del terreno.
Explicado de una forma sencilla: en lugar de abrir una zanja de grandes dimensiones desde la superficie para colocar las tuberías, el procedimiento permite realizar buena parte del trabajo bajo tierra.
Esta alternativa puede ayudar a disminuir las excavaciones abiertas y, por lo tanto, reducir las molestias que este tipo de intervenciones suelen generar en las calles de Bogotá.
La tecnología resulta especialmente útil en proyectos urbanos donde cada metro de vía cuenta y donde una obra puede convertirse rápidamente en trancones, desvíos o dificultades para quienes se movilizan diariamente.
En el nuevo Corredor Carrera Séptima, Carmen será una de las herramientas que permitirá avanzar con este tipo de labores de infraestructura de una manera más controlada.
¿Qué es el pipe jacking y por qué se utilizará en Bogotá?
El pipe jacking es una tecnología de construcción subterránea que permite colocar tuberías mientras una tuneladora realiza el avance por debajo de la superficie.
Una de sus principales ventajas es que reduce la necesidad de hacer excavaciones a cielo abierto. Esto significa que determinadas labores pueden desarrollarse sin tener que levantar grandes extensiones de pavimento para completar la instalación.
Para una ciudad como Bogotá, donde las obras de infraestructura deben convivir diariamente con miles de vehículos, peatones y usuarios del transporte público, este tipo de métodos busca disminuir el impacto sobre el entorno.
Por eso Carmen no es simplemente una máquina más dentro del proyecto. Su función está relacionada con una forma de ejecutar trabajos subterráneos que pretende hacer más eficiente el avance de las obras del nuevo corredor.
Obras de la Carrera Séptima: desmontarán el puente de la calle 100
Mientras Carmen trabaja en las intervenciones que se realizarán bajo tierra, otro cambio de gran tamaño comenzará a hacerse visible en uno de los puntos más transitados del norte de Bogotá.
Desde el domingo 13 de septiembre de 2026 comenzará el desmonte del puente vehicular de la carrera Séptima con calle 100. La estructura existente será retirada para construir un nuevo puente, acompañado de pasos deprimidos para el transporte mixto.
El propósito de esta intervención es mejorar la conexión entre la avenida carrera 68 y el nuevo Corredor Carrera Séptima, una obra que también contempla soluciones para facilitar los desplazamientos de los vehículos y la conexión de TransMilenio.
La nueva estructura tendrá 461 metros de longitud, una diferencia considerable frente a los 205 metros del puente actual. También será más ancha: pasará de 10,50 metros a 16,20 metros.
Ese aumento permitirá que el puente tenga dos carriles por sentido, es decir, cuatro carriles en total, frente al esquema actual de un carril en cada dirección.
“Este domingo damos un paso clave para transformar este punto de la ciudad. El nuevo puente tendrá cuatro carriles y permitirá una mejor conexión entre la avenida carrera 68 y la carrera Séptima. Sabemos que durante la obra tendremos afectaciones, pero estamos trabajando para que las personas puedan seguir moviéndose de manera segura y con alternativas claras”, señaló la secretaria Distrital de Movilidad, María Fernanda Ortiz.
La infraestructura que reemplazará al puente actual también tendrá aisladores sísmicos, destinados a mejorar la seguridad tanto de la ciudadanía como de la propia estructura.
De acuerdo con Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el puente que será desmontado corresponde a una construcción de los años 60 y la nueva solución permitirá ampliar su capacidad.
Además, los pasos deprimidos facilitarán movimientos para vehículos particulares en sentidos como norte-sur, norte-occidente y occidente-sur. La intervención también permitirá la conexión de TransMilenio entre la avenida carrera 68 y la Carrera Séptima.
Así desmontarán el viejo puente de la calle 100
Retirar una estructura de semejante tamaño no será cuestión de tumbarla de un día para otro. El procedimiento está previsto para durar aproximadamente dos meses y contará con una técnica especializada para cortar sus diferentes componentes.
Para esta labor se utilizará hilo diamantado, también conocido como cable de acero flexible con pequeñas perlas que contienen polvo de diamante industrial.
Este elemento tiene la capacidad de cortar materiales resistentes como concreto, acero y grandes vigas, permitiendo que las piezas sean retiradas de manera ordenada.
La metodología busca controlar el proceso, disminuir las vibraciones y evitar afectaciones innecesarias tanto en la estructura como en los alrededores.
El desmonte y la demolición producirán más de 1.300 toneladas de residuos de construcción y demolición (RCD). Sin embargo, una buena parte de estos materiales tendrá un segundo uso.
Las proyecciones indican que cerca del 80 % de los residuos serán reutilizados en la misma obra, reduciendo así la cantidad de material que tendría que terminar fuera del proyecto.
De esta manera, la transformación de este punto de la ciudad tendrá dos frentes que avanzarán de manera paralela: mientras en la superficie desaparecerá un puente que lleva décadas haciendo parte de la movilidad bogotana, bajo tierra Carmen ayudará a desarrollar las obras mediante una tecnología que busca reducir las excavaciones y agilizar los trabajos del nuevo Corredor Carrera Séptima.
Para los bogotanos, el cambio será especialmente visible a partir del 13 de septiembre, cuando empiece el desmonte de la estructura de la calle 100. El nuevo puente está proyectado para estar terminado aproximadamente a finales de 2027.