La administración del alcalde Carlos Fernando Galán avanza en su estrategia para combatir el hambre en Bogotá con la apertura de 17 nuevos comedores comunitarios, una medida que busca ampliar el acceso a la alimentación en los sectores más vulnerables de la ciudad.
Con estas nuevas unidades, la capital contará con 153 comedores comunitarios en operación, fortaleciendo una política pública clave en materia social.
Durante el último año, el Distrito ya puso en servicio 22 comedores adicionales, lo que permitió acelerar el cumplimiento de la meta establecida en el Plan de Desarrollo ‘Bogotá Camina Segura’, que proyecta pasar de 115 a 165 comedores al finalizar el periodo de gobierno. El avance alcanzado confirma que la estrategia va en línea con lo planeado para el cuatrienio.
Esta ampliación busca garantizar un acceso regular a la alimentación para personas que enfrentan inseguridad alimentaria, priorizando a quienes presentan mayores dificultades económicas y sociales.

¿Dónde estarán ubicados los nuevos comedores comunitarios en Bogotá?
La localización de los nuevos comedores responde a un ejercicio de focalización territorial que identifica las zonas con mayor necesidad. Las unidades se encuentran distribuidas en Ciudad Bolívar (4), Bosa (3), Usme (3), Kennedy (2), Rafael Uribe Uribe (3), San Cristóbal (2), Santa Fe (1), Suba (2), Puente Aranda (1) y Los Mártires (1).
La vinculación de beneficiarios se realiza de manera progresiva mediante estrategias de divulgación y abordaje en territorio, en articulación con entidades públicas y privadas. El objetivo es asegurar que el servicio llegue efectivamente a la población clasificada entre A01 y C09 del Sisbén IV, considerada prioritaria dentro de la política de seguridad alimentaria.
Según explicó Zulma Fonseca, subdirectora de Nutrición de la Secretaría de Integración Social, esta expansión hace parte de la apuesta Bogotá sin Hambre 2.0, que continuará fortaleciéndose en 2026 con el propósito de reducir los indicadores de malnutrición en la ciudad.
Inversión y aumento de cupos en la red de comedores comunitarios
El fortalecimiento de la red cuenta con un respaldo presupuestal significativo. En 2024, la administración distrital destinó $241.561 millones a servicios de apoyo alimentario, de los cuales cerca de $100.000 millones se asignaron a la operación de los comedores comunitarios.
Gracias a la apertura de las nuevas unidades, la ciudad habilitó 5.500 cupos adicionales para atención alimentaria. Esto permitió pasar de 33.700 cupos en 2023 a 34.150 en 2024. Para 2025, la cifra ascendió a 38.650, con una proyección de 46.000 cupos en el corto plazo.
Entre 2024 y 2025, más de 60.000 personas han sido atendidas en esta red, lo que representa un avance del 55 % frente a la meta del cuatrienio, que busca beneficiar a 109.000 ciudadanos.
Cada almuerzo suministrado aporta aproximadamente el 40 % del requerimiento diario de energía y nutrientes, contribuyendo directamente a la reducción de la inseguridad alimentaria.
¿Qué servicios adicionales ofrecen los comedores comunitarios?
Actualmente, 136 comedores comunitarios se encuentran en funcionamiento, a los que se sumarán los 17 nuevos anunciados. En estos espacios no solo se garantiza una alimentación segura y de calidad, sino que también se desarrollan acciones complementarias orientadas al bienestar integral de los participantes.
Entre estas iniciativas se incluyen procesos de vigilancia nutricional, promoción de prácticas de alimentación saludable y espacios de encuentro que fortalecen la convivencia y el tejido comunitario.
A esta oferta se suma el componente ‘Bien-Estar Alimentario’, una estrategia que busca fortalecer la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre su alimentación y su cuidado cotidiano. A través de encuentros educativos, se trabajan temas como actividad física, compra adecuada de alimentos, recuperación de la memoria alimentaria, cuidado emocional y acuerdos para la distribución de roles de cuidado en el hogar.
Estas acciones son lideradas por un equipo interdisciplinario conformado por trabajadoras sociales, psicólogos, pedagogos y nutricionistas, quienes acompañan a la población beneficiaria desde un enfoque participativo y cercano. Además, se promueve el reconocimiento de las redes de apoyo comunitarias, fortaleciendo los vínculos y el cuidado colectivo.