La laguna de Cucunubá, en Cundinamarca, avanza en un proceso de recuperación ambiental que busca devolverle parte de su riqueza natural y abrir nuevas oportunidades para las comunidades de la región. La apuesta de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) es que, una vez se cumplan los requisitos ambientales, este lugar pueda recibir visitantes interesados en el aviturismo, el senderismo y los recorridos guiados por la naturaleza.
El proyecto hace parte de la segunda fase de recuperación del ecosistema y cuenta con una inversión cercana a los $80.000 millones. Entre los avances reportados por la entidad está la extracción de aproximadamente 350.000 metros cúbicos de sedimentos, una labor que busca recuperar la capacidad de almacenamiento de agua y mejorar las condiciones ecológicas de la laguna.
La transformación no se limita al retiro de material acumulado en el fondo. También incluye la restauración de las riberas, la siembra de especies nativas y la protección de los espacios donde viven diferentes especies de aves. La intención es que la recuperación ambiental permita, más adelante, impulsar actividades turísticas sin poner en riesgo la biodiversidad.
Por ahora, la CAR adelanta los trámites y permisos necesarios para que estas experiencias puedan desarrollarse de manera progresiva y bajo estrictos criterios de conservación. Es decir, la llegada de turistas dependerá de las autorizaciones correspondientes y de las condiciones que se establezcan para proteger el lugar.
¿Cómo avanza la recuperación de la laguna de Cucunubá en Cundinamarca?
De acuerdo con la CAR, la segunda fase del proyecto registra un avance del 35 % y contempla trabajos en un área de 42,4 hectáreas. La meta es retirar más de 927.000 metros cúbicos de sedimentos para contribuir a la recuperación de la funcionalidad hídrica y ecológica de este cuerpo de agua.
Durante una visita de inspección del Consejo Directivo de la corporación, el director general, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que las labores buscan restablecer las condiciones naturales de la laguna y fortalecer la capacidad del territorio para enfrentar escenarios de variabilidad climática.
“En esta segunda fase hemos logrado la extracción de aproximadamente 350.000 m³ de sedimentos, de los más de 927 mil que tenemos previstos en un área de intervención de 42,4 hectáreas. Este esfuerzo representa una inversión cercana a los $80 mil millones”, señaló el funcionario.
Además de estas obras, el proyecto incluye la restauración de las zonas acuáticas y terrestres, la revegetalización de las riberas con plantas nativas, la rehabilitación de ecosistemas ribereños y la implementación de sistemas silvopastoriles. También contempla acciones de manejo de fauna y monitoreo ambiental.
Ballesteros destacó que la intervención busca convertirse en un referente para la recuperación de otros entornos naturales mediante Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN).
“Este es un modelo integral, medible, cuantificable y replicable para otros ecosistemas”, afirmó el director de la CAR.
¿Qué actividades turísticas tendrá la laguna de Cucunubá?
La recuperación del ecosistema también abre la posibilidad de que Cucunubá se convierta en un destino para quienes buscan planes al aire libre y experiencias relacionadas con la naturaleza.
La CAR proyecta diferentes actividades que podrían desarrollarse cuando se cuente con los permisos requeridos y se definan las condiciones para su funcionamiento. Entre ellas están:
Aviturismo: observación de aves en sus hábitats naturales, una alternativa para quienes disfrutan conocer la fauna de la región.
- Senderismo: caminatas por rutas establecidas para recorrer el entorno y apreciar sus paisajes.
- Recorridos guiados: visitas acompañadas para conocer la riqueza natural y la importancia ambiental de la laguna.
- Rutas en bicicleta: recorridos que permitan explorar el territorio bajo las condiciones de conservación que se determinen.
- Cabalgatas: otra de las actividades contempladas dentro de la proyección de turismo de naturaleza.
La iniciativa busca que estas experiencias puedan beneficiar a las comunidades locales y abrir oportunidades económicas alrededor del turismo responsable. Sin embargo, la CAR aclaró que las actividades deberán desarrollarse de manera gradual y con las autorizaciones correspondientes.
Por eso, aunque la laguna se proyecta como un posible destino para los amantes de la naturaleza, las rutas y los recorridos todavía dependen de los trámites y las medidas de protección ambiental que se establezcan.
Las aves que encuentran refugio en la laguna de Cucunubá
Uno de los principales atractivos naturales del complejo lagunar es la variedad de aves que habitan o transitan por sus ambientes acuáticos. Entre las especies registradas se encuentran la tingua bogotana, la tingua moteada, el pato turrio, la monjita y el doradito de pantano.
Los juncales, las riberas, las islas y los espejos de agua les ofrecen espacios para encontrar alimento, refugio y sitios de reproducción. Además, el complejo sirve como lugar de paso para aves migratorias que llegan desde el norte de América durante sus desplazamientos hacia el sur del continente.
La CAR también mantiene acciones de conservación en la isla El Cucarachero, un área de aproximadamente 4,7 hectáreas asociada al hábitat del cucarachero de Apolinar (Cistothorus apolinari).
La protección de estos espacios es clave para que el posible desarrollo de actividades turísticas sea compatible con la conservación de la fauna y la flora. La idea es que los visitantes puedan conocer la riqueza del lugar sin alterar los ambientes de los que dependen las especies.
Fúquene, Cucunubá y Palacio suman cerca de 1.600 hectáreas recuperadas
La intervención en Cucunubá forma parte de un trabajo ambiental más amplio en el sistema lagunar Fúquene-Cucunubá-Palacio. Según la CAR, en este complejo se reportan cerca de 1.600 hectáreas recuperadas, como parte de las acciones para fortalecer la capacidad hídrica, la conectividad ecológica y la biodiversidad.
En Fúquene, las labores incluyen parcelas acuáticas con más de 700 plantas nativas, además de barreras de contención y perchas para aves. Estas medidas complementan los esfuerzos de restauración y buscan favorecer la recuperación de los hábitats para la fauna.
Con las obras en marcha, la corporación apunta a recuperar las condiciones naturales de estos ecosistemas y, al mismo tiempo, preparar el terreno para que el turismo de naturaleza pueda convertirse en una alternativa para la región.
El desafío será mantener el equilibrio entre la llegada de visitantes y el cuidado ambiental. Mientras avanzan los trabajos, la laguna de Cucunubá continúa en proceso de recuperación y la posibilidad de contar con senderos sostenibles, aviturismo y recorridos guiados queda sujeta a los permisos y criterios de conservación establecidos por la autoridad ambiental.